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Miercoles 7 de Octubre de 2026

La vida estuvo de fiesta en los cien años de Elena Tommasi de Claret

La vida estuvo de fiesta en los cien años de Elena Tommasi de Claret

04/10/2015 |Que una persona cumpla cien años de vida es una buena oportunidad para que todos puedan inclinar la cabeza para el lado de la reflexión y mensurar la importancia de la existencia. Lo cotidiano que se hace trascendente y las raíces familiares que permiten expandir las alas a los hijos, son parte de un recorrido donde cada uno podrá reconocerse.

EL ARGENTINO les solicitó a Carlos y Horacio Claret –hijos de Elena Tommasi de Claret (La Chena)- que hicieran un recorrido que permitiera acceder al umbral de un encuentro que bien puede ser sintetizado en el concepto de que la vida estuvo de fiesta.

Por Carlos y Horacio Claret
DIARIO EL ARGENTINO


Se acercaba septiembre de 2015 y la orquídea despertó. Largó tres enormes varas y anunció -con el primer pétalo- la llegada de la primavera y con ella el cumpleaños número 100 de nuestra madre Elena.
En broma, salimos en búsqueda de una empresa con experiencia probada en organizar cumpleaños de 100 años. Algunos nos respondieron: “Hice 30 cumpleaños de 15 solo este año”. Otro nos dijo: “Cumpleaños de 60 seguro, pero de cien, ¿humm?”. Otros que nos aseguraron que hicieron “la música de 20 cumpleaños de 50, pero nunca uno de cien”. Así, alguien nos aconsejó: ¡no hagan nada! Nosotros hicimos una de 100 y fue un desastre…
¿Cómo se hace una fiesta de 100 años? Recordábamos una de 90 en Urdinarrain, donde el del cumpleaños ni sabía quiénes eran los invitados, ni para quién era la fiesta, ni quién era él… ¿Haríamos el mismo papelón, es decir, una fiesta para los parientes que se conocieron en el último velorio, pero no para ella? Aparecieron otras ideas como la de esperar al verano porque todos tendríamos más tiempo… pero también fue descartada. A los cien años no hay que esperar.
Lo cierto es que nuestra madre quería un cumpleaños de 100 y debía ser cerca del 27 de septiembre, día en que ella nació, en la casa de los Tommasi, en 1915, en la Colonia Italiana, cerca de Parera. Pero, ¿cómo se hace una fiesta de 100 años? Y además, ¿dónde?
Una coincidencia notable fue que el Club Independiente, frente a la casita donde ella vive, también cumplía 100 años. Así fue que nos brindó todo su apoyo y experiencia, además de su local y su cartel con el número 100 que nos vino muy bien.
Y decidimos hacer la fiesta, con las personas que tienen relación con ella. Sí, porque Elena, “La Chena”, mantiene a sus 100 años, una vida activa y una red de contactos y actividades notable. Contamos sus descendientes directos, al que denominamos “Clan Claret”, y éramos 33. Parientes unos 200, así que restringimos a sobrinos y quienes la han visitado el último año. Así llegamos a las 45 personas. Y luego sus amigas y amigos, ¡más de 80! Amigas de antes no quedan muchas, pero sí los hijos de sus amigas en quienes perdura el cariño y la veneración que sus padres profesaban por Elena. Dejando para una segunda fiesta a las 60 compañeras de gimnasia del Centro de Jubilados, donde Chena concurre cuando el tiempo está lindo, ¡y así llegamos a unos 130!

El cumpleaños

Al mediodía del viernes 25 de septiembre, víspera de la fiesta, Chena se confesó y fue impresionante ver la luz de sus ojos luego de ese acto de fe. Claro que debía tener una misa. Ella, que estuvo en la oficialización de la Santa Teresita, que firmó el diploma que se encuentra en la piedra fundamental de la Capilla de Fátima, en la calle Alem, y fue promotora y fundadora de la Capilla del Pilar, cuando ella vivía en Urquiza al Oeste, debía comenzar la fiesta con una misa.
Así el viernes a la tarde, unas 30 amigas más cercanas, junto a familiares que ya habían llegado a Gualeguaychú, en su casa, compartieron la emocionante y conmovedora misa. ¡Ahí supimos que el cumpleaños 100 de Elena Tommasi de Claret había comenzado!
El sábado 26 amaneció fresquito, pero con el sol al hombro. Cuando el fresco aflojó, ella hizo su entrada de nuestra mano. Las mesas estaban servidas y comenzaron los abrazos, besos y deseos de felicidad. Difícil conocer a todos en el griterío, los abrazos, todos hablando a la vez, como buenos Tommasi-Fraccarolli.
Y luego de un buen almuerzo donde no faltaron las empanadas, los sándwiches, el criollo asado y las ensaladas, pero todo sin sal para cuidar la presión de los invitados; y luego de las fotos de rigor y del feliz cumpleaños, brindamos el primer aplauso y reconocimiento: porque con ella, todos celebramos la vida y la dicha de estar vivos.
Esos aplausos y reconocimientos se hicieron uno solo al extenderse para su hermana Chicha y sus amigas “Chicha” y “Nena”, que todos los días la visitan, toman el té juntas, tejen y rezan acompañándola, y para las tres hermosas y esforzadas mujeres Irma, Stella y María, que la cuidan, la miman, la atienden, la escuchan, la acuestan, la levantan; y que con su cariño y dedicación hacen posible la alegre y entretenida vida de Elena.
Finalmente pasamos a compartir algunas imágenes sobre su historia, que en realidad es el objeto de esta nota. Porque cien años, es una historia única para contar y compartir.

La foto de los 40


En mayo de 1915 Ángel Tommasi y Ángela Mori, llegados de Italia con sus hijos, reunieron a todos los que habitaban la misma casa de la Colonia Italiana, para festejar el cumpleaños 74 de Ángel. En esa instantánea (en esa imagen) hay 38 personas; pero la llamamos la foto de los 40. Allí, Elena está y no está al mismo tiempo.
Están también los tíos de Elena, “Tío Luis”, con sus doce hijos; “Tío Juan”, con diez y la “Tía Ernestina”, con cuatro. A la izquierda se observa a los padres de Elena, Domingo Tommasi y Josefina Fraccarolli con sus tres hijos mayores. Todas estas personas vivían en la misma casa, que habían logrado construir en los 30 años de trabajo en el campo ajeno. Por esos años, consiguieron comprar la tierra en la que trabajaban.
En la foto hay dos embarazadas. Y en la misma semana, en la misma casa, atendidas por las mismas matronas, nació Elena –nuestra madre- y su prima, con lo que se completaron los 40 Tommasi bajo el mismo techo. Ahí decidieron construir otra casa.
Por eso la foto es de los 40. Esta foto nos dio la dimensión de lo que estamos festejando porque cien años después Elena es el nexo entre ese pasado y nuestro presente. ¡Cómo no festejarlo!
Elena vivió dos guerras mundiales, la de Malvinas, soportó en su vida una inflación de varios billones por ciento al decir de Roberto Venditti, sobrino, que fue como un hijo más. La vimos en su foto a los 15 años, cuando mientras escuchaban la vitrola se anunciaba el primer golpe militar del siglo. Y debió soportar varios más, cuando en el último y más sangriento, sufrió por la desaparición del hermano de una de sus nueras y del hijo de su primo Máximo, además de la prisión y el exilio de uno de sus hijos.
Hicimos el recorrido de su vida, la infancia en el campo, la escuelita de la Colonia Italiana donde los Tommasi aprendieron el castellano y a leer y a escribir. Chena fue cuatro años al mismo grado, dado que era el único que había, con una única maestra. Relatamos su casamiento en 1942 con José Claret, un hijo de catalanes que llegó al campo a reparar máquinas y vivieron juntos exactamente 50 años.
Ella, católica ferviente. Él agnóstico convencido. Ella todo lo arreglaba con un trapito, un hilo, una costura, ataba todo con una tirita, una lana. Él, amarraba todo con alambre, una tuerca, un bulón, una soldadura. Ella cosía las ropas de la familia, tejía los abrigos. Él soldaba los muebles de la casa y vivía con motores y tractores.
Los tres hijos, José (ya fallecido) y nosotros, Carlos y Horacio, que contamos esta historia y nacimos en Urdinarrain y crecimos en Gualeguaychú, vivimos en esa dualidad, con absoluta libertad de elección.
Los hijos le dimos a Chena tres nueras que son las hijas que no tuvo. De ellos recibió nueve nietos, que a su vez le dieron 12 bisnietos y medio.
Sí, en efecto, en la fiesta, cien años después de la fotografía de la Colonia Italiana, una nieta política, con su embarazo, marcó el punto culminante de esta celebración: cien años después podemos festejar con aquella niña que se encontraba en el vientre de la Nona Josefina Fraccarolli, la pronta llegada del componente número 34 del Clan Claret.
Elena, “La Chena” Claret, este nexo histórico de la familia, está 100 años después, radiante y feliz, en esta foto. En ambas fotos están representadas las siete generaciones, con una vida que hace de nexo y de centro de la familia: Elena Tommasi de Claret.
Luego de esta foto de rigor, siguió el corte de la torta, y sonaron los valses y chamamés que nos trajo el acordeón de Rosendo. Hubo palabras sentidas, canciones, besos y nuevos encuentros y abrazos….

La Chena repartió regalos

Pero lo mejor estaba por llegar. Chena anunció entonces que entregaría un regalo a cada bisnieto. Fueron convocados uno por uno los bisnietos que recibieron de su bisabuela, un regalo: un chaleco tejido por sus propias manos para abrigar a sus futuros hijos, es decir, sus tataranietos. Uno por uno recibió su presente, y el cariño y el beso de esta anciana que después de cien años, con profunda alegría de vivir sigue sorprendiéndonos con su fuerza, inteligencia y voluntad.
Y finalmente la nieta política embarazada, recibió el chaleco para la bisnieta por nacer, con el mandato que dentro de 100 años, es decir en el 2115, vuelvan a contar la historia para las futuras generaciones y saquen una nueva foto… donde se refleje que la vida ha estado de fiesta.

Fotografía

La espera. En mayo de 1915 Ángel Tommasi y Ángela Mori reunieron a todos los que habitaban la misma casa de la Colonia Italiana: eran 38 personas. Pero, si se mira bien la foto hay dos embarazadas. Y en la misma semana, en la misma casa, atendidas por las mismas matronas, nació nuestra madre Elena y una prima de ella, con lo que se completaron los 40 Tommasi bajo el mismo techo.


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